Escuer y Bernal

20 de agosto de 2009

TERAPIA

Nina Femat


El sábado, el sicólogo me da de alta después de años de terapias, profundos análisis, catarsis y demás. Por fin soy una persona normal, ecuánime, responsable, sexualmente equilibrada, estoy lista para enfrentar cualquier problema que se me presente. El domingo, muy temprano camino por la calle solitaria, según mis libros de autoayuda este es el primer día del resto de mi vida. En esas voy cuando un tipo gordo y desagradable me aborda, me pregunta tonterías, me sigue, me dice piropos obscenos. Lo ignoro, sigo caminando, el tipo cada vez más cerca, doy vuelta en un callejón y todo oscurece….


Mientras me limpio la sangre de la boca con el dorso de la mano, reconozco que el sicólogo es un profesional y supo hacer bien su trabajo.