Escuer y Bernal

16 de junio de 2009

DOS RÍOS

Susana Cuévano

La diosa vuelca su cántaro de plata sobre la tierra: un río de hombres fluye serpenteante, rojo y colérico. El dios vuelca su cántaro de oro sobre la tierra: un río de mujeres fluye serpenteante, azul y apacible. Siete días después, los dos ríos se juntan en una cuenca, se mezclan, se devoran mutuamente en una explosión orgásmica. De las aguas revueltas nace el dios niño, sonriente y perfecto.